Comunión Espiritual

Texto de Daniel Stevens SJ

“Tendré una capilla fabricada en medio de mi corazón y en ella, día y noche, adoraré a Dios con un culto espiritual”.
San Antonio María Claret

“Cuando no podáis comulgar ni oír misa, podéis comulgar espiritualmente, que es de grandísimo provecho”.
Santa Teresa de Jesús.

La comunión espiritual es una dimensión que está presente desde el bautismo, en nuestra adhesión al Padre. La eucaristía nos ayuda a manifestar sacramentalmente esa comunión. Al profundizar en esta experiencia, también sabemos que esto es una misión en cuanto que hemos sido invitados a ser portadores de la vida de Cristo, que ese modo se concreta en la vía de la caridad, de colaborar en nuestro día a día con las renuncias que hacemos para cuidar nuestra propia vida y la de los demás.  Esta situación de emergencia es una oportunidad para crecer en la fraternidad y estar pendientes del otro, a distancia.

La Iglesia católica ha conservado desde antiguo la reserva del Santísimo Sacramento en los templos, es decir, las hostias consagradas que permanecen en el Sagrario. Es una práctica que nace en un tiempo donde los enfermos no podían asistir, entonces permanecían en comunión con la comunidad desde el propio hogar”. Siempre con la conciencia de estar en comunión con Cristo y con los demás.

La comunión espiritual  nos debe unir al sentir de los católicos del mundo entero,

en particular a los enfermos portadores del virus y a las personas que los atienden y cuidan de ellos desde muchos frentes, el Papa Francisco dijo en la oración del Ángelus del pasado domingo 15 de marzo que “en esta situación de pandemia, en la que nos encontramos viviendo más o menos aislados, estamos invitados a redescubrir y profundizar el valor de la comunión que une a todos los miembros de la Iglesia. Unidos a Cristo nunca estamos solos, sino que formamos un solo Cuerpo, del cual Él es la Cabeza. Es una unión que se alimenta de la oración, y también de la comunión espiritual , una práctica muy recomendada cuando no es posible recibir el Sacramento. Digo esto para todos, especialmente para la gente que vive sola”.

¿Qué es la comunión espiritual?

Existen diferentes motivos por los que no podemos recibir la Eucaristía en la Santa Misa. Este tiempo, de emergencia en el que por el coronavirus los templos han tenido que cerrar, debemos de vivir nuestra fe desde una dimensión más espiritual, mas unidos al Señor y a nuestros Hermanos desde donde estemos.

Así, podemos decir que entendemos  ahora la dimensión de la comunión espiritual. Pero, ¿qué es? La comunión espiritual es  “un acto de deseo” que consiste en “expresarle a Jesucristo que deseamos recibirlo en el corazón”.

Y es que Jesús, dice en el evangelio de Juan, en el capítulo 4, que el culto cristiano es “en espíritu y verdad”. Por eso, en cualquier lugar y situación el creyente se puede encontrar con Dios y sentir la unión, la comunión.

El deseo va unido de un disposición interior con la que en medio de nuestros silencio la presencia de Dios puede habitar nuestra intimidad.

¿Cómo se hace la comunión espiritual?

No hay fórmulas establecidas. Las recomendaciones de santos y autores de espiritualidad ayudan a quienes necesariamente han de hacerlo a menudo, bien sea por la enfermedad o las circunstancias.  La clave es hacer consciente este deseo de recibir a Jesús y que el sea aliento de vida cotidiana.

A ese deseo consciente, le puede acompañar una aclamación espontánea que muestre esta disposición para que el se haga presente en corazón ya que no podemos recibirlo de forma sacramental como cualquier día en el templo; así “Él vendrá a unirse a vosotros en una dulce intimidad” decía san Alfonso María de Ligorio.

En este sentido, hay muchas oraciones que pueden ayudar a poner palabras a este deseo interior.

¿Para qué hacer la Comunión espiritual?

Es una manera de mostrarle a Jesús que si no lo recibimos físicamente es porque no podemos, no porque no queramos.

Con la Comunión espiritual le expresamos nuestro amor, que deseamos recibirlo en nuestro corazón, y que lo adoramos, y reconocemos como nuestro Dios y Señor.

¿Dónde hacer la Comunión espiritual?

La Comunión espiritual no sólo puede hacerse en la iglesia, sino en casa o en cualquier lugar donde se encuentre quien desee realizarla.

¿Por qué hacer la Comunión espiritual?

Porque no se puede recibir físicamente la Comunión. ¿Y por qué no se puede? Hay diversas razones, por ejemplo, este tiempo especial en el que los creyentes vivimos a fondo el cuidado de nuestro prójimo y el propio. Las Iglesias están obligadas y comprometidas a cerrar, pero nuestra fe se ha de mantener viva.

PARA HACER LA COMUNIÓN ESPIRITUAL

• Busco un espacio tranquilo.
• Me sereno delante De Dios y le doy gracias.
• Le manifiesto mi deseo de recibirlo y hago la siguiente oración:

“Jesús mío, creo que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del altar. Te amo por encima de todas las cosas y te deseo en mi alma. Ya que no puedo recibirte sacramentalmente ahora, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como ya has venido, te abrazo y me uno todo a ti. No dejes que me separe jamás de ti.

Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno todo a Ti. Tú no te ausentes de mí.
Te suplico, oh Señor mío Jesucristo, que la ardiente y dulce fuerza de tu amor, embargue toda mi alma, a fin de que muera de amor por Ti, a sí como Tú te dignaste morir de amor por mí”.

Amén

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